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¿Son las personas con enfermedad mental más violentas?

Psicoteca Blog

(Artículo escrito por Lourdes Cobián Fernández, estudiante de psicología, Universidad de Deusto, Bilbao)

Generalmente, se asocia la violencia a la enfermedad mental. Esta asociación va más allá de los pensamientos individuales y genera una cultura colectiva de rechazo y discriminación hacia las personas con enfermedad mental. En otras palabras, es posible que se haya creado un estigma en torno a esta cuestión.

López, Laviana y López (2009) definen el “estigma” como un proceso social de carácter universal, que se encuentra dentro de los mecanismos de cognición social y que es particularmente difícil de cambiar. Este concepto se divide en tres dimensiones: la cognitiva (estereotipo), la emocional (prejuicio) y la conductual (propensión a la discriminación).

Es cierto que hay diferencias en función del tipo de problemas mentales. La discriminación hacia la enfermedad mental suele enfocarse hacia trastornos psicóticos, o hacia los trastornos mentales más graves, ya que no siempre resultan tan…

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Ensayo discreto

Una de las características a resaltar de este experimento de condicionamiento instrumental, tras haberlo realizado paso a paso y habiendo obtenido un resultado satisfactorio, es que se ha tratado de un experimento de ensayo discreto.

Esto se debe a que nosotras, como experimentadoras, hemos decidido y manipulado cuándo debía de estar el sujeto en el susodicho laberinto y cuándo debíamos entregarle comida como estímulo apetitivo y reforzador positivo. Es decir, el sujeto no ha sido el cual decidía su frecuencia de respuesta instrumental.

Éste tipo de ensayo, nos ha proporcionado la ventaja de tener la capacidad de manipular este experimento, y, sin embargo, también nos ha proporcionado la desventaja de carecer de una observación continua con una tasa de respuestas más alta.

Domjan M. (2012). Principios de aprendizaje y conducta. Madrid, ES: Paraninfo

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Día 10

Para comprobar si Dido sabía el camino, o simplemente se guiaba por el olfato hasta la comida, la hemos metido en el laberinto negro sin introducir ningún tipo de alimento. El resultado ha sido satisfactorio: el sujeto se ha dirigido hacia el lugar donde suele estar la comida.

Tras esto, la metimos en el laberinto blanco, donde ha ocurrido lo mismo que en la novena sesión.

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Día 9 Parte 2

A continuación, hemos introducido a Dido en el laberinto negro para comprobar su “memoria” y que lo ocurrido anteriormente en el laberinto blanco no fue causa del azar.

Nada más entrar en el laberinto negro, el sujeto ha ido directamente al lugar donde se sitúa la comida, por lo que vemos que sabe dónde se encuentra y que, a pesar de haber estado en un lugar muy similar anteriormente, ha sabido distinguir los diferentes espacios donde se hallaba.

Realizaremos una décima sesión para comprobar estos hechos.

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Día 9 Parte 1

Hemos introducido al sujeto en el laberinto blanco. Como esperábamos que pasase, se ha dado cuenta que no se encontraba en el laberinto negro, a pesar de que, como hemos mencionado en entradas anteriores, tienen la misma forma.

Al entrar, no ha ido directamente al lado donde en el negro se encuentra la comida, sino que ha explorado otros lugares del laberinto, por lo que se deduce que distingue dónde se encuentra, e hizo esto ya que el lugar no le resultaba conocido o familiar.

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Día 7

Como nos es obvio, Dido sabe guiarse por el laberinto negro. En esta sesión, ha realizado varias veces el trayecto y, como se puede apreciar en el vídeo, hemos utilizado el agua como reforzador negativo.

Sin embargo, hemos descartado utilizarla más veces ya que el sujeto se pone nervioso y se muestra inquieto con ello. Además, hemos decidido realizar otra sesión más en el laberinto negro sin utilizar el reforzador negativo para así, el día 9 de manera definitiva, utilizar el laberinto blanco.